Portada
El nuevo silencio del lujo
Por Renata Villaseñor
Durante años, el lujo mexicano se dijo en voz alta. La temporada que ahora termina invierte la frase: lo costoso es aquello que no se explica, la costura interior, el peso de una lana que cae sola.
En los talleres de la Ciudad de México y del Bajío, los cortadores hablan de milímetros y de paciencia. Una chaqueta puede tomar sesenta horas y ninguna de ellas se ve desde fuera. Ahí está la nueva ostentación: el tiempo.
Las clientas lo entendieron antes que las marcas. Piden prendas que sobrevivan al ciclo, que se hereden, que no tengan fecha reconocible. El resultado es un guardarropa más corto y considerablemente más severo.
